
El Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria, centro adscrito a la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias, acogió una conferencia del rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y catedrático de Biología Celular en el departamento de Morfología de la ULPG, José Regidor, experto sobre Ciencia y conciencia de la enfermedad de Alzheimer.
A su juicio, “la consideración tradicional de que la demencia es una consecuencia inevitable del envejecimiento no puede sostenerse científicamente hoy en día”
Regidor aseguró el pasado viernes, 9 de mayo, en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria, durante el transcurso de una conferencia sobre Ciencia y conciencia de la enfermedad de Alzheimer, que “no se puede seguir aceptando una actitud resignada frente a lo que es, sin duda, una alteración patológica de enorme repercusión sanitaria, familiar y social”.
A su juicio, “la consideración tradicional de que la demencia es una consecuencia inevitable del envejecimiento no puede sostenerse científicamente hoy en día”. Esta charla se incluye en el ciclo de Divulgación Científica que lleva a cabo el centro adscrito a la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias hasta el próximo mes de junio.
Durante su intervención, José Regidor recordó que “la mayor parte de la información disponible acerca de esta enfermedad y de otras demencias se ha obtenido en los últimos 40 años, en los que los avances científicos en el campo de la Neurociencia han permitido acercarnos mejor al conocimiento estructural, celular y funcional del cerebro y de sus patologías”.
El rector de la ULPGC destacó el importante papel que ejercen los familiares de los enfermos afectados por Alzheimer. De hecho, “un importante apoyo y acicate al desarrollo de esa investigación lo encontramos en la indudable presión social ejercida por los familiares de enfermos de Alzheimer que, a nivel particular y asociativo, han contribuido decisivamente al cambio social y político que se ha producido en la percepción de las demencias”.
Aunque se han conseguido avances, Regidor reconoce que “es mucho el camino que resta por recorrer, sobretodo, porque trasladar el conocimiento científico adquirido en la investigación básica a su aplicación en la práctica clínica es una tarea necesariamente lenta y difícil. Aunque nuevos recursos terapéuticos, farmacológicos y no-farmacológicos, están demostrando cierta eficacia en el manejo de la enfermedad de Alzheimer, seguimos sin disponer de marcadores biológicos fiables, no invasivos, sencillos y baratos, imprescindibles para establecer de manera segura el diagnóstico diferencial en las etapas tempranas de las demencias”, comentó el experto.
Según los datos poblacionales, y considerando los datos epidemiológicos disponibles internacionalmente, la prevalencia de demencias se sitúa en un 8% en los mayores de 65 años. Esto supone que en nuestra Comunidad, que en el año 2000 contaba con 193.363 mayores, estaríamos ante un número aproximado de 15.469 personas con demencia. Para el año 2011 se prevé 250.666 mayores en Canarias, lo que supone 20.053 enfermos con demencia en nuestras islas.
Actualmente, se está tendiendo a evaluar de manera más precisa el estado cognitivo de los mayores como posible predictor de demencia. En este sentido, José Regidor asegura que “el deterioro cognitivo leve se estima que afecta a un 20% de los ancianos. Si tenemos en cuenta los datos poblaciones, Canarias contaba con 38.673 personas en esa situación en el año 2000 y se espera que haya 50.133 en el año 2011. Intervenir en este estadio de deterioro es una estrategia de gran interés en el manejo preventivo de las demencias”, reiteró.
José Regidor también se centró en el gasto económico que conlleva esta enfermedad. En este sentido, insistió en que “las demencias se encuadran dentro de las patologías que mayor gasto económico conlleva. Según datos del propio Servicio Canario de Salud”, continuó, “la demencia cuesta al año 9.000 ¤ en fase leve y 42.000 ¤ en fase severa”. Además, no hay que olvidar “el enorme desgaste físico, psíquico y económico que sufren las familias de estos enfermos que, con frecuencia, se enfrentan solas a este problema”, concluyó.