La consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Mercedes Roldós, insistió en la importancia de hacerse la revisión periódica de la vista con el médico oftalmólogo como única vía para prevenir la aparición de una patología que es la causa principal de ceguera en adultos.
Así lo explicó en las Jornadas de Divulgación de la Retinopatía Diabética, organizadas por la Sociedad Canaria de Oftalmología en colaboración con la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad, y celebradas este sábado en Gran Canaria y el sábado próximo en Tenerife.
La actividad se desarrolló en una carpa ubicada en la avenida Mesa y López de Las Palmas de Gran Canaria, donde acudió la consejera Mercedes Roldós. La carpa está dotada de aparato retinógrafo y será atendida de 10 a 20 horas por especialistas pertenecientes a la Sociedad Canaria de Oftalmología. El día 24 de mayo esta iniciativa se repite en la Plaza del Príncipe de Santa Cruz de Tenerife.
Diabetes en Canarias
Canarias tiene la más alta incidencia de diabetes de España y se calcula que existen al menos ochenta y cinco mil personas afectadas de retinopatía diabética. La retinopatía diabética engloba diversas alteraciones patológicas de la retina características de la diabetes, siendo especialmente grave en los diabéticos que requieren insulina, aunque también se da con frecuencia en los no insulinodependientes de larga evolución.
La diabetes es la principal causa de ceguera entre los adultos en edad laboral. El sesenta por ciento de los diabéticos padecen de retinopatía diabética a los quince años de padecer la enfermedad y el ochenta por ciento a los veinte años. Un diabético tiene venticinco veces más
posibilidades de quedar ciego que una persona sin esta enfermedad. El grado de retinopatía está estrechamente relacionado con la duración de la diabetes.
La retina esta formada por una capa de células en la parte posterior del ojo. Funciona como la película en una cámara fotográfica para capturar lo que usted está viendo y poder transmitirlo al cerebro.
A medida que la diabetes se va desarrollando, los niveles anormalmente elevados en sangre de azúcar van lesionando los vasos sanguíneos, los nervios y otras estructuras. Ciertas sustancias derivadas del azúcar se acumulan en las paredes de los pequeños vasos sanguíneos, provocando su engrosamiento y posible rotura. Al aumentar el grosor de los vasos, estos cada vez pueden aportar menos sangre y se producen las temidas complicaciones de la enfermedad.
Los primeros signos de retinopatía diabética suelen ser dilataciones venosas y pequeños puntos rojos que se ven con el oftalmoscopio.
Los síntomas tardíos consisten en disminución generalizada de la visión.
En caso de visión borrosa y la aparición de puntos negros o centelleantes en el campo visual es indicación de acudir al médico oftalmólogo.
Diagnóstico
La única manera de poder tener un diagnóstico de certeza es mediante la exploración o examen oftalmológico.
En el caso de confirmarse el diagnóstico podrían ser necesarias otro tipo de exploraciones para cuantificar el daño de la retina y poder decidir las pautas terapéuticas necesarias en cada caso.
Pronóstico
La ceguera por diabetes es particularmente invalidante. El sistema de vida del diabético se va a ver especialmente perturbado por los problemas oculares. Aspectos como alteraciones en la calidad de la visión le provocará problemas para leer el test de glucemia o la dependencia para inyectarse insulina y la falta de sensibilidad táctil puede dificultarle la lectura Braille. El diabético con severa pérdida de visión tiene un sistema de vida diferente y su dependencia de terceros es inevitable.
Hoy en día con los tratamientos disponibles la ceguera es evitable.Si el paciente acude a la consulta en un estadio muy avanzado, cuando ya tiene una hemorragia vítrea o un desprendimiento de retina, el láser ya no es eficaz y en este momento hay que recurrir a técnicas quirúrgicas muy complejas como la vitrectomía, y a veces el pronóstico visual es muy pobre.
Tratamiento
Es fundamental el control de la diabetes y la hipertensión arterial. La utilización de insulina puede retrasar la aparición de retinopatía en insulinodependientes.
Para reducir o eliminar la retinopatía proliferante se utiliza la fotocoagulación con láser, que a su vez disminuye el riesgo de un glaucoma asociado.
También se utilizan sustancias que inyectadas en el globo ocular inhiben la angiogénesis (creación de nuevos vasos patológicos).
Medidas preventivas
Un buen control de la diabetes y de sus complicaciones oculares puede reducir el riesgo de ceguera en un noventa por ciento. Como pauta general se debe realizar un control oftalmológico al menos una vez al año, o más frecuente si así lo recomienda el oftalmólogo.
Es importante adoptar un papel activo en el control de esta enfermedad.
Desde el principio de la diabetes insulinodependiente hay que realizar un seguimiento con exámenes anuales y a partir del 5º año del diagnóstico en los no insulinodependientes.
En el caso de embarazo debe realizarse una revisión cada tres meses.
La mayoría de las complicaciones vasculares de la diabetes puede retrasarse, prevenirse o incluso invertirse mediante un control estricto de los niveles de azúcar en sangre.
El mejor tratamiento siempre será la prevención con un control riguroso de la diabetes