
Preocupada por el deterioro de la situación en Líbano con una intensificación de los combates y la toma de control de Beirut oeste por Hezbolá, la comunidad internacional busca por todos los medios una solución para la crisis.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, estima que "se debe hacer todo lo posible para impedir el deterioro de la situación", según un comunicado de su servicio de prensa.
El secretario general "pide prudencia a todas las partes", toma nota "de la continuación del esfuerzo de mediación del secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, y le sigue brindando su pleno apoyo", añade el comunicado.
El partido libanés chiita Hezbolá echó el viernes a sus rivales sunitas de barrios enteros de Beirut tras 48 horas de combates mortíferos, y la oposición libanesa exigió la apertura de una diálogo nacional.
Al mismo tiempo, la mayoría acusó a Hezbolá de haber apuntado sus armas contra los libaneses para realizar un golpe de Estado.
La Unión Europea (UE) brindó el viernes al primer ministro libanés, Fuad Siniora, su "pleno apoyo", según un comunicado del diplomático jefe de la UE, Javier Solana. "Muy inquieto" por los sucesos de Líbano, Solana "insta a todas las partes a actuar con responsabilidad y encontrar una solución dialogada de la crisis y en el marco de las instituciones nacionales", según dicho comunicado.
La presidencia eslovena de la UE había pedido la noche del jueves a la oposición libanesa liderada por el movimiento chiita Hezbolá "el cese de todas las actividades perturbadoras".
El nuevo jefe de la diplomacia italiana, Franco Frattini, abogó el viernes por "una acción incisiva" de la Liga Árabe para "favorecer un entendimiento entre las fuerzas políticas libanesas", según un comunicado publicado la noche del viernes.
Su colega francés, Bernard Kouchner, que se entrevistó el viernes con Fuad Siniora, también indicó que daba "todo su apoyo a los esfuerzos de mediación de la Liga Árabe que celebrará el domingo una reunión ministerial extraordinaria en El Cairo sobre la crisis libanesa".
Según Kouchner, el Hezbolá realizó un "golpe de fuerza" contrario a la democracia en Beirut, donde la situación es "muy peligrosa", declaró el viernes el jefe de la diplomacia francesa.
Con anterioridad, el primer ministro francés, François Fillon, advirtió contra el riesgo de guerra civil en Líbano y afirmó que París está "extremadamente preocupado" por las violencias que "pueden conducir a un engranaje que conduciría a la guerra civil".
El Gobierno británico se declaró a su vez "muy inquieto" y el jefe de la diplomacia británica, David Miliband, indicó que apoya "con firmeza" los esfuerzos de la comunidad internacional y de la Liga Árabe para encontrar una solución para la crisis libanesa. "Ante todo, es necesario detener la violencia. Los grupos armados deben evacuar las calles y el Ejército libanés debe poder restaurar el orden legal", dijo.
Estados Unidos, por su parte, afirmó que está consultando con los vecinos de Líbano y con el Consejo de Seguridad de la ONU sobre medidas posibles para que rindan cuentas Hezbolá y los responsables de las violencias.
"Las relaciones de Hezbolá con Irán y Siria, así como su pasado de actividades terroristas internacionales, de apoyo mortífero y entrenamiento de grupos extremistas basados en Irak demuestran la amenaza que representa (Hezbolá) para la paz y seguridad internacionales", dijo un portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe.