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La pesca en Caion
  
Aunque los documentos de siglo
XVI no eran abundantes por que era una actividad de pescadores
aislados, se pescaba sardinas, pulpos, sargos, xardas, etc. Desenvolviéndose
en invierno de noviembre a febrero donde además de salarla
se le aprovechaba el aceite. La Villa tenia su propio barrio
de pescadores conocido como RUEIRO DAS FIGUERAS donde la dedicación
al mar hacia coincidir la parroquia con el ámbito de la
cofradía.
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Casa típica de
los marineros de Caion
Calle Rueiro Das Figueiras |
Eran artes atendidas por la familia con la ayuda de algún
vecino, líneas, nasas, con las que se cogían peces
variados, junto a estas artes familiares. Existían otras
de tipo colectivo que necesitaban un numero mayor de hombres
al que se podía juntar en la familia, entre estos estaban
los de cerco, dedicados sobre todo a la sardina.
La parte de la pesca no consumida en fresco, recibía un
ligero tratamiento de salado, técnica rudimentaria llamada
escochado y practicada por la misma familia de pescadores.
Es a partir de aquí cuando se inicia una etapa histórica
de los de marineros de Caion, sustituyendo o cambiando las artes
de cerco y las nuevas de arrastre.
Sobre 1900 llega el primer barco propulsado por un motor de vapor,
lo que permite salir a caladeros mas alejados. El desenvolvimiento
es progresivo hasta nuestros días.

La vida marinera en Caion marcada por su propia historia sigue
dos líneas en paralelo, la burguesía del mar que
incorpora los adelantos tecnológicos, desenvolviendo una
flota de cierta importancia con un fuerte apoyo del estado franquista,
con fondos políticos y en condiciones muy favorables y
en el lado opuesto el marinero de litoral, marinero descapitalizado
aun con adelantos mas próximos a la subsistencia.
La flota de Caion de los años sesenta se sitúa
entre las más importantes de la provincia, barcos como
Nito, Barco Grande, Barco Pequeño, San Pedro o Palmira,
fueron los primeros a vapor. De 1970 al 1974 caen los rendimientos
económicos para todos los tipos de pesca
Por la escasez y la subida de los costes, los efectos de estos
cambios estructurales, inciden de una manera importante en la
flota de Caion, que abandona la pesca como actividad principal.
La vela y el remo se fueron de nuestros barcos, para dejar paso
a lo que hoy conocemos, diciendo adiós a esos barcos que
a través de los años han cumplido con las gentes
de la Villa de Caion, donde el mar ha sido decisivo en el presente
y más en el pasado

Hasta
mi memoria llega la historia de un antepasado de mi familia que
me contaba en las tardes de invierno, junto a la lareira -chimenea-
y que les hago llegar a Ustedes
Era el día de los
Milagros y lamentablemente ese día un pescador de Caion
no había podido pescar nada y no llevaba nada a casa más
que su cansancio final del día, de una jornada dura de
trabajo, y cuando estaba llegando al puerto, en la proa de su
chalana se posa una gaviota, que viendo lo desconsolado que estaba
le preguntó
¿Porque estás
con esa cara de cansancio y triste, si hoy es el día de
La Virgen de los Milagros de Caion, deberías estar contento
porque vas a llegar a tu casa y celebrarlo con tu familia?
No he podido pescar nada
y mi familia se pondrá muy triste porque no les puedo
llevar nada de comer
No te preocupes, le dice
la gaviota porque yo te voy a ayudar, volaré y te llevaré
hasta donde puedas encontrar peces con los que puedas dar de
comer a tu familia.
Así lo hizo la
gaviota voló hacia el mar extendiendo sus alas blancas
y volando tan bajo que casi su pecho tocaba las suaves olas que
había en ese momento, su mirada parecía mucho mas
extendida al acecho de los peces, de pronto encontró lo
que buscaba, un gran banco de peces y sin perder ni un minuto
de tiempo regresó a buscar al pescador que se dirigió
hacia donde su amiga la gaviota le dijo, y efectivamente tiró
su red y la sacó llena de peces y sin perder más
tiempo regresó, de regreso miró a su amiga la gaviota
y le dice, no se como agradecerte lo que hiciste, mi familia
estará muy feliz.
Muy fácil le dijo
la gaviota, de ahora en adelante cada vez que me veas en los
muelles esperando siempre a los pescadores, me darás un
pescado de los que ayas pescado ese día
Y así es como uno
puede ver siempre en el puerto de Caion las gaviotas esperando
siempre los pescadores
«Pleamar» de Juan
Carlos Pajares Iglesias ha sido incluido en Antología
impar, una selección de los mejores poemas de Badosa
PLEAMAR
Anochece en Caión

Ha oscurecido y derrama el océano
abierto, apenas visible, otra ola
indiferente sobre la costa abandonada.
La guardaba en la entraña profunda
de su gran estómago, con el brillo
intacto de la luna de una noche
de otro tiempo, y la escupe hoy violento
y despechado, creyéndola ya totalmente digerida.
Así, allá, al fondo de tus ojos,
centelleaba y se abría paso un sufrimiento.
Juan Carlos Pajares Iglesias
: Poemas de Badosa
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